Lluvia bajo el sol.
El día de ayer estuve en BISTRO MIRÒ y entre la plática surgió una idea en mi cabeza, mas por ver la reacción del barista que por el producto que me podría ofrecer así que le dije – Quisiera un café que tenga sabor de lluvia bajo el sol – de inmediato note su sonrisa y se puso a analizarlo pensando y repitiendo la frase en voz baja casi susurrando – lluvia bajo el sol, lluvia bajo el sol- mire hacia un lado y un cliente esta sonriendo y atento, esperando la respuesta que pudiera darme. Por fin después de analizarlo empezó el proceso del café mientras me decía –quiero que realmente me digas si sabe a lluvia bajo el sol o no – sonreí y acepte la propuesta, ahí estaba yo parado viendo las luces tenues del restaurante y las parejas platicar, ¿Qué podría hacerme cambiar de paradigma y crear una realidad de fantasía? .La suma de las incontables platicas me hacían recargarme sobre la barra para que el pudiera escucharme y nuevamente repetí –Lluvia bajo el sol- mientras que el con una sonrisa seguía con el procedimiento de la bebida. Les confieso que por un segundo pensé en el café del DR. Juvenal Urbino que tenía sabor a ventana y que en efecto lo tenía, deje volar la imaginación para deducir cual sería el sabor que me haría sentir que en efecto estaba bajo la lluvia en un día asoleado mirando las calles como espejos, el olor del vapor sobre el suelo y lo más importante “sentirme enamorado”.
El café estaba terminado, de un golpe lo puso sobre la mesa y dibujo un sol entre la espuma y bromeando me dijo que era por si a caso no podía distinguir el sabor del sol, lo tome y antes de dar un sorbo le ofrecí al cliente que estaba a un lado esperando mi reacción, para su mala suerte declino mi oferta, me encogí de hombros y proseguí a dar un sorbo; Era un sabor diferente con buen cuerpo, aromático y fresco. Me impresione era la primera bebida que tomaba que me dejaba un sabor fresco en la boca y de inmediato bautizamos o renombramos la bebida como lluvia bajo el sol, solo por juego o por ser digno de saber a lo que estaba buscando saborear o tan solo por crear un vinculo de confianza que experimentaba con mis deseos y sus habilidades o quizá por simple cortesía de no contradecirme en sus horas de trabajo.
Les mentiría si dijera que no sabía a lluvia bajo el sol, realmente lo sentía pero aun no crecía pasto entre las mesas y lloraban las paredes, aun seguían las mismas voces de fondo que hacían perder mis palabras en el aire y las luces tenues que hacían perder los rostros de los clientes en la oscuridad, el barista sonriendo y el cliente de un lado solo escuchando nuestra platica de menos de tres minutos, así que metí la mano a la bolsa de mi pantalón más que de costumbre que para sentir las llaves, me despedí y me fui.
Ya dentro del carro y en camino a casa sonreí por esa experiencia y ese sabor nuevo en mi vida, tome un cigarrillo con la lengua directo de la cajetilla prendí el encendedor y el mundo empezó a desaparecer, creí que era normal igual que siempre cuando manejo, cuando siento que llegue a mi destino y no recordaba ni un pedazo del camino ni de donde estuve ni como fue el semáforo pasado. Pero esta vez era diferente pues sentía que todo se movía en armonía a mi paso, que la música un poco fuerte pero bonita contagiaba al que pasaba por mi lado y me podía mover como un pez sobre el agua, cuando me di cuenta de que estaba bajo el efecto de un café “sol bajo la lluvia” ya era demasiado tarde y el mundo de fantasía empezó a brotar. El pasto verde crecia bajo el rodado de las llantas y las flores estiraban sus petalos arrugados sobre el cristal, pensaba –Pobres flores- dejan las arrugas del pasado para lucir relucientes pero al fin de cuentas terminaban marchitas como si el pasado las alcanzara o como si no pudieran escapar de el por mas que se estiraban, una sonrisa pinto en mi rostro y un sorbo mas para alegrar mi alma, pensaba en el amor, en la vida, despertó un poeta en mi interior, y por cada sorbo me sentía más feliz, me empecé a preocupar pues todo esto sería una fantasía nada más y peor aún podría convertirse en mi vicio, cuando de pronto grite con todas mis fuerzas y al son de la canción – Thank you for loving me! – casi desgarrando mi garganta y alargando las vocales hasta perder todo el aliento y tristeza en mi corazón. Fue ahí cuando supe que me sentía enamorado.
El efecto había terminado pero los estragos continuaban pues estoy casi seguro que mis besos hicieron sentir a mi esposa y mi hijo recién nacido, la brisa de aquella lluvia bajo el sol.
